La importancia
estratégica de la Sierra Nevada de Santa Marta no debe buscarse ni en la
calidad de sus suelos, ni en la cantidad de tierras aptas para emprender
amplias colonizaciones. Esa fue la visión imperante entre los gobernantes
locales y los viajeros extranjeros que visitaron la Sierra Nevada, desde los años
posteriores a la Independencia hasta mediados del siglo XX (1830-1950). Esa idea romántica
sobre el macizo montañoso no permitió elaborar estudios serios sobre su potencial económico, lo
que llevó a que algunos columnistas samarios definieran a la Sierra con un elefante blanco. Para
los editorialistas, no era conveniente emprender proyectos agropecuarios de gran alcance en la
Sierra Nevada, ante sus deficiencias
agrológicas y dificultades topográficas.Sólo en la segunda mitad del siglo XX
estudios más rigurosos empezaron a señalar la importancia
estratégica de la Sierra Nevada como fuente de agua para tres departamentos
del Caribe colombiano: Cesar, La Guajira y Magdalena.
Nieve en la Costa Caribe
A tan sólo 42 kilómetros de las cálidas
playas del Caribe colombiano se encuentra un escenario maravilloso y gélido
para la escalar hasta nieves perpetuas. Los dos picos nevados más altos de la
Sierra Nevada de Santa Marta son el Colón y el Bolívar, con 5.775 metros
de altura, aunque se dice que el primero es un metro más alto que el otro.
La aventura comienza en auto desde la
ciudad de Valledupar hasta Pueblo Bello y San Sebastián, poblado arhuaco. De
ahí, se emprende un camino a través de senderos que llevan hasta las lagunas y
glaciares, a los 3.000 metros de altura. Cuando la montaña se hace más
empinada, se requieren un excelente equipo y gran experiencia en montañismo
para iniciar el ascenso.
La Ciudad Perdida
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| Vista de los ecohabs desde la playa de la Sierra Nevada de Santa Marta |
En medio de la densa flora de la Sierra
Nevada de Santa Marta y de su Parque Natural, se encuentra la Ciudad
Perdida o Parque Arqueológico Teyuna, cuna de los Tayronas, cultura
indígena prehispánica más avanzada. Su hallazgo tuvo lugar en 1976 por un grupo
de investigadores, aunque ya un año antes un guaquero la había descubierto.
Tiene alrededor de 13 hectáreas de área.
Cuando los tayronas vivían, los
diversos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta se comunicaban
por medio de caminos de piedra. Habitaban bohíos circulares sin ventanas y con
techos de palma sobre terrazas de piedra.
Lo sorprendente de la Ciudad Perdida es la complejidad de su arquitectura, que contempló un sistema de canales para transportar el agua lluvia por la población y las terrazas para conservar la fertilidad del suelo. También hay pinturas rupestres y petroglifos (dibujos grabados en piedra), entre los cuales la Piedra de Donama se destaca por las múltiples interpretaciones de sus tallas.
Indígenas de la Sierra
La cultura que habitó la Sierra Nevada,
antes de la llegada de los españoles y la Colonia, fue la Tayrona. Con la
conquista, su población de alrededor un millón de personas disminuyó hasta
desaparecer. Hoy, sobreviven cuatro comunidades indígenas que conservan
diversas tradiciones ancestrales y que suman alrededor de 30 mil personas entre
los Koguis, los Arhuacos, los Wiwas y los Kankuamo.
Para los indígenas “La Sierra Nevada es
como una casa ceremonial (…) es el lugar que concentra toda la responsabilidad
con el resto de universo, es el lugar desde donde se vigila y custodia lo
sagrado y lo vital para el planeta, es la base y unión con lo espiritual. Es el
cordón umbilical que une el origen y el presente, lo espiritual y lo material,
es la unión con la Madre.
Los Kogui
La comunidad Kogui
ocupa la zona norte de la Sierra Nevada, en los valles de los ríos Don Diego,
Palomino, San Miguel y Ancho. Sus integrantes viven en casas circulares
llamadas bohíos y se rigen bajo la autoridad del Mamo, anciano que encarna el
saber ancestral y es el puente entre lo espiritual y lo terreno.
Los Wiwas
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| Familia Wiwas |
Su nombre significa “cálido”, lo cual
se debe probablemente a que ocupan la zona baja de la Sierra. También significa
“dar origen”, “propiciar” o “engendrar”. Otra manera de llamarlos es Sanjá, que
significa nativo, indígena. Ocupan la zona de la Sierra que está en el
departamento del Cesar, cerca a la frontera con el departamento de La Guajira.

También se conocen como ika o ijka y
viven en los valles altos de los ríos Piedras, San Sebastián, Chichicua,
Ariguaní y Guatapurí, al sur de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su capital se
llama Nabusimake y queda en la zona central. La lengua que hablan es de la
familia chibcha.
Los Kankuamo
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Son conocidos como kankuaka, kankui o
kankuané. Sus tradiciones, idioma y cultura están en un proceso de recuperación
intenso, ya que gran parte de su memoria se ha perdido. Ocupan la zona oriental
de la Sierra Nevada, en el departamento del Cesar.
Otra comunidad indígena de la Sierra
Nevada de Santa Marta, proveniente de La Guajira, es la Wayúu, la cual tiene un
menor tamaño que las otras cuatro descendientes de los Tayrona.




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