jueves, 18 de abril de 2013

INTRODUCCION







La importancia estratégica de la Sierra Nevada de Santa Marta no debe buscarse  ni en la calidad de sus suelos, ni en la  cantidad de tierras aptas para emprender amplias colonizaciones. Esa fue la visión imperante entre los gobernantes locales  y los viajeros extranjeros que visitaron la Sierra Nevada, desde los años  posteriores a la Independencia hasta mediados del siglo XX (1830-1950). Esa idea romántica sobre el macizo montañoso no permitió elaborar estudios serios sobre  su potencial económico, lo que llevó a que algunos columnistas samarios definieran a la Sierra con un elefante blanco. Para los editorialistas, no era conveniente emprender proyectos agropecuarios de gran alcance en la Sierra Nevada, ante sus deficiencias agrológicas y dificultades topográficas.Sólo en la segunda mitad del siglo XX  estudios más rigurosos empezaron a  señalar la importancia estratégica de la  Sierra Nevada como fuente de agua para tres departamentos del Caribe colombiano: Cesar, La Guajira y Magdalena. 

Nieve en la Costa Caribe



A tan sólo 42 kilómetros de las cálidas playas del Caribe colombiano se encuentra un escenario maravilloso y gélido para la escalar hasta nieves perpetuas. Los dos picos nevados más altos de la Sierra Nevada de Santa Marta son el Colón y el Bolívar, con 5.775 metros de altura, aunque se dice que el primero es un metro más alto que el otro.
La aventura comienza en auto desde la ciudad de Valledupar hasta Pueblo Bello y San Sebastián, poblado arhuaco. De ahí, se emprende un camino a través de senderos que llevan hasta las lagunas y glaciares, a los 3.000 metros de altura. Cuando la montaña se hace más empinada, se requieren un excelente equipo y gran experiencia en montañismo para iniciar el ascenso.



La Ciudad Perdida


Vista de los ecohabs desde la playa de la Sierra Nevada de Santa Marta




En medio de la densa flora de la Sierra Nevada de Santa Marta y de su Parque Natural, se encuentra la Ciudad Perdida o Parque Arqueológico Teyuna, cuna de los Tayronas, cultura indígena prehispánica más avanzada. Su hallazgo tuvo lugar en 1976 por un grupo de investigadores, aunque ya un año antes un guaquero la había descubierto. Tiene alrededor de 13 hectáreas de área.
Cuando los tayronas vivían, los diversos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta se comunicaban por medio de caminos de piedra. Habitaban bohíos circulares sin ventanas y con techos de palma sobre terrazas de piedra.

Lo sorprendente de la Ciudad Perdida es la complejidad de su arquitectura, que contempló un sistema de canales para transportar el agua lluvia por la población y las terrazas para conservar la fertilidad del suelo. También hay pinturas rupestres y petroglifos (dibujos grabados en piedra), entre los cuales la Piedra de Donama se destaca por las múltiples interpretaciones de sus tallas.


Indígenas de la Sierra


La cultura que habitó la Sierra Nevada, antes de la llegada de los españoles y la Colonia, fue la Tayrona. Con la conquista, su población de alrededor un millón de personas disminuyó hasta desaparecer. Hoy, sobreviven cuatro comunidades indígenas que conservan diversas tradiciones ancestrales y que suman alrededor de 30 mil personas entre los Koguis, los Arhuacos, los Wiwas y los Kankuamo.
Para los indígenas “La Sierra Nevada es como una casa ceremonial (…) es el lugar que concentra toda la responsabilidad con el resto de universo, es el lugar desde donde se vigila y custodia lo sagrado y lo vital para el planeta, es la base y unión con lo espiritual. Es el cordón umbilical que une el origen y el presente, lo espiritual y lo material, es la unión con la Madre.




Los Kogui

Niños Kogui en su bohio


La comunidad Kogui ocupa la zona norte de la Sierra Nevada, en los valles de los ríos Don Diego, Palomino, San Miguel y Ancho. Sus integrantes viven en casas circulares llamadas bohíos y se rigen bajo la autoridad del Mamo, anciano que encarna el saber ancestral y es el puente entre lo espiritual y lo terreno.



Los Wiwas

Familia Wiwas


Su nombre significa “cálido”, lo cual se debe probablemente a que ocupan la zona baja de la Sierra. También significa “dar origen”, “propiciar” o “engendrar”. Otra manera de llamarlos es Sanjá, que significa nativo, indígena. Ocupan la zona de la Sierra que está en el departamento del Cesar, cerca a la frontera con el departamento de La Guajira.



Los Arhuacos



También se conocen como ika o ijka y viven en los valles altos de los ríos Piedras, San Sebastián, Chichicua, Ariguaní y Guatapurí, al sur de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su capital se llama Nabusimake y queda en la zona central. La lengua que hablan es de la familia chibcha.







Los Kankuamo



Son conocidos como kankuaka, kankui o kankuané. Sus tradiciones, idioma y cultura están en un proceso de recuperación intenso, ya que gran parte de su memoria se ha perdido. Ocupan la zona oriental de la Sierra Nevada, en el departamento del Cesar.
Otra comunidad indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta, proveniente de La Guajira, es la Wayúu, la cual tiene un menor tamaño que las otras cuatro descendientes de los Tayrona.

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